Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

domingo, enero 10, 2010

Flashforward

Anoche soñé que comía un completo. Sí, el Chilean completo, que para mí es simplemente lo que se conoce como 'el italiano'. Así que hoy me desperté no sólo con la necesidad vital de comer uno - cosa que no ocurrirá como bien sabemos - , sino que además con la resolución de todas mis frustraciones gastronómicas que espero saciar cuando vaya a mi país. Estas son:

1) El mencionado 'completo'.


No me importa si es en Viña en El Sibarítico o en Santiago en El Dominó. Sé que ese pan (oh, el glorioso pan chileno) con la vienesa, palta, tomate, mayonesa (ojalá casera) y ají JB de preferencia va a ser lo más cercano al cielo. Los probaré TODOS, en todas partes. Me llenaré de completos y engordaré 40 kilos, pero valdrá la pena. Lo sé.



2) Palta


Palta (o aguacate para los internacionales). Palta Hass, por cierto, que sé que tendrán bastante más sabor que las de acá (y que son de allá, pero fomeques y caras). Y palta con pan batido. Con un pan calientito, crujiente y listo para ser rellenado como con manga pastelera con palta aliñada sólo con sal y limón. Que chorree. La gloria.


3) Sushi

Por lo caro y porque no es tan parecido al de allá, no he probado un sushi que me haga decir debo tener más, mucho, mucho más. Espero atiborrarme con sashimi de salmón, sushi con pulpo y toda la vasta gama de arroz, nori y lo que sea. Cómo extraño el buen sushi no hecho por uno (se entiende).


4) Empanadas


Bueno, no me refiero a las empanadas de pino, que sólo las que hace mi padre dan vuelta mi universo. No, no, no. Acabaré con el stock de empanadas en este orden: La Varietá (Viña del Mar, 2 Norte con Quillota) y su destacadísima oferta de empanadas con hemorragias de queso y lo que sea que además lleven; las de 4 Norte con no sé cuánto Poniente (Viña del Mar) , que tiene un clásico del penelopeglamourismo: queso/champiñón/salsa de cilantro. Baba. La de macha/queso en Las Deliciosas (Concón).

5) Pebre


La estima por el pebre, que en mi caso siempre ha sido una constante, acá se ha convertido en amor apasionado y doloroso. Por eso, de lo primero que voy a comer va a ser esa delicia. Con pan amasado de preferencia, pero a quién engaño. Hasta a cucharadas lo engulliría.







6) Lengua


Espero que la primera parada cuando regrese sea en Curacaví, que no sé qué más tendrá ese pueblo, pero puedo dar fe que el sandwich de lengua que venden en el Antumapu (a un costado de la ruta 68 que uno Santiago con Viña del Mar) es un manjar de los dioses. Si fuera más abundante, sería perfecto. Pero vamos, que no estoy para quejarme, sino para idealizar esos momento donde por fin mis múltiples frustraciones gastronómicas serán cosa del pasado. Eso sí, nada de ponerle palta ni tomate ni mayonesa. Pan, lengua, mostaza y ají. El que sabe, sabe.


7) Churrasco


¡Echo tanto de menos un sandwich como la gente! No quiero más bocatas en ese pan semiduro tirado para baguette. Quiero un Barros Luco con todo el churrasco y queso del mundo (y el toque de ají correspondiente) o el Churrasco italiano en pan frica y quizás con unos pedacitos de ají verde. Lo quiero tantoooo. No me importa si son de un carrito de la calle o los de 3 mil y tanto de La Fuente Alemana. Incluso los del Samoiedo de Viña estarían bien. Pero un maldito churrasco por amor de dioc para esta pobre persona con insuficiencia sandwichística!!!


8) Erizos


No alcanzo a describir lo que sería un plato de erizos al matico. Esas lengüitas gordas y sabrosas con aliño de limón, sal y aceite y un poco de cebolla en cubitos y cilantro. Pocas cosas tienen comparación a eso. Y fuera de Chile, realmente, no sé dónde más se encuentran. Y así de sabrosos. Si son comprados ese mismo día en la caleta Portales de Valparaíso, en los botes o son los del restaurant La Gatita (Concón), tanto mejor.






9) Machas a la parmesana

No sé si sea necesario decir que al menos una vez mientras esté allá, planeo darme un festín de machas a la parmesana como las hace mi papá. Uno no ha comido machas hasta que no prueba esas. En serio. Y no, no convidaré cuando me las haga.










10) Ají verde

Los menos puristas podrían pensar que ya está incluido en el pebre. Pero no. Yo lo como hasta con puré. Así que cuando noten que se reduce la cantidad de ají verde a la venta en ferias y supermercados, será señal inequívoca de que yo ya he pisado tierra chilena.

BONUS TRACK: Pisco Sour. Con limón de pica, por favor. Gracias. Muchas gracias.

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domingo, julio 12, 2009

Cuenta Regresiva

Faltan sólo 8 días para mi cumpleaños.

Y bueno, soy una fanática del mismo y de todas las pequeñas tradiciones y ritos varios que he instaurado desde el año uno, como ya deben saber.
Por lo tanto, para el que esté interesado y para el que no, acá va una pequeña muestra de mi wishlist para este 2009.

No piensen que es para que se sientan presionados, ah?
Bueno, sí. Exactamente para eso es.
Ja.
1. Entrada a Cat Power



No creo en las coincidencias, por lo tanto, si Cat Power se presenta justamente el día 21 de julio, es porque yo debo asistir. Es mi cumpleaños y hay que hacer caso a las señales que el universo me entrega. O-se-a. Así que demuéstreme su amor y no se oponga a las fuerzas de la naturaleza, porque ahí es donde debo estar ese día.

Y como bonus, tb quiero la chasquilla de Miss Marshall. Regálenmela, ya?

2.Alicia, la Niña Vampiro


He perseguido esta historia desde hace un buen rato. Y, siendo mi cumple, le toca hacer el trabajo a usté: busque el libro de Alicia, pofavó?. Encárguelo a la Editorial RIL y aproveche que lo están vendiendo online, porque shó lo quiero, vio?


3. Audífonos


Ahora, si me quieren regalar algo más tecnológicomss, se le agradecerá cualquier tipo de audífono para enchufar en el ipod, que no es gracia estar escuchando por el único lado que tiene bueno. Sugerencias? Na, sorpréndanme.

4. Calyptra Champenoise


Si no lo sabe, le cuento que soy fanática del espumante (ya, no seamos lateros, si lo de champaña versus espumante me da lo mismo). Y desde que supe de éste, de elaboración nacional, lo quise probar. ¿Dónde? en El Mundo del Vino de Parque Arauco y Alto Las Condes. Cuánto? Menos de 10 mil. Decía yo no más, ah?
5. Amorsh en mi correo electrónico

Nunca está demás y los amaré siempre, si el próximo martes abro mi correo y encuentro un link para descargar un disco que me volará la cabeza. Se les agradecerá infinitamente, eso es puro love para mí.
6. Guagüitas

Junto con los Petazetas, son los clásicos en mis sugerencias cumpleañeras. ¿Por qué? porque las guagüitas es todo lo que necesito para ir al cine. No me de cabritas o popcorn, como le dicen agringadamente. Las guagüitas son y serán el acompañamiento perfecto.

7. Guantes de cuero

FML, perdí un guante. Y la verdad, andar por la vida con sólo un guante largo de cuero es bastante ridículo. Ahora bien, a mí me gustan TODOS: largos, cortos, de colores, con detalles, botones, cierre, dibujos, etc. Lo único que tiene que saber es que mi número de guantes es el 7. Punto.
8. Polera: Dr. House v/s Penélope Glamour
Pero no cualquiera de Dr. House. Quiero ésta. Entallada, como pa mujer, obviamente, pero con la cara de House y esa mismísima leyenda. El color? a su elección. Ahora, si anda en versión sugarsugar, aplíquese con una de Penélope Glamour. Yo no he visto, pero les tengo fe y sé que con 1/4 de esfuerzo, se puede conseguir una.

9. Patinaje en hielo


Quiero sentirme como Snoopy, hacer piruetas y sacarme la cresta. Sí, todo eso. Así que invíteme a las canchas de patinaje de Viña o de Santiago, quiere? Prometo no reclamar cuando me caiga por vez número mil y saltar de felicidaTTT. Ya, si no puede ser tan difícil, o sí?


10. Comida con los amigos

Picoteos, vino, carcajadas y conversación.
Mi preferido, lejos.
Ay, si ando tan mamona :P

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domingo, diciembre 09, 2007

Hablamos del peligro de estar vivos

Cuando paso unos días agitados como los de esta semana, siempre pienso lo mismo.

Lo mucho que me gusta mi vida, lo extraño que es sentirla por completo, intensamente. Se suceden sin respiro los momentos apremiantes, de angustia, de amor profundo y devastador, de risas como si yo las hubiera inventado, de placer, de tanta concentración que dejaría a los monjes tibetanos como unos pendejos con déficit atencional al lado mío, de desear sólo cosas buenas a mis amigos y afectos, de tomar una estrella con la mano y tirarla al pozo más profundo, porque nada de eso importa.
me gusta abrir los ojos y estar vivo
tener que vérmelas con la resaca
entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada
vivir atormentado de sentido
creo que ésta, sí, es la parte mas pesada
De sentir que me trago el tiempo, los minutos y segundos, que estoy alerta y que la vida no pasa por el lado ni por encima, sino que la siento con todo lo que eso significa. Sabiendo que es como caminar por la calle con un arma cargada y sin seguro.
Y no trato de aplicar mesura.
No intento buscar el equilibrio.
Existo para hacer feliz a las personas que más amo en todo el universo conocido y para vivir contenta conmigo, esperando que ambas cosas sean sinónimo. Sentirme satisfecha, poder ver mi imagen en el espejo, gustarme, reconocerme, sostener la mirada sin miedo y sonreír, porque dentro de todas mis contradicciones, no dejo espacio para traicionarme. Aún. Y ese es un privilegio que pocos podemos disfrutar.
me gusta sentirte a mi lado
me gusta estar al lado del camino
dormirte cada noche entre mis brazos
al lado del camino.
Al lado del camino.
Fito Páez

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domingo, septiembre 30, 2007

Se busca



Atención, este es un post mamón, así que si no está de ánimo para leerlo poniendo PLAY a su reproductor de música mental en la categoría "música de reencuentros" , autopitúfese. NEXT!



Cuando era chica, pensaba que el año 2000 iba a estar saliendo de la universidad y en mis recreaciones mentales todos iban con libros debajo del brazo y cara de ocupados en la calle Brasil. Sí, donde está la Universidad Católica de Valparaíso. Esa es la clase de cosas que me retratan: soy del tipo de persona que no puede esperar y como por esos días no tenía una máquina del tiempo (Aclaro: en ESA época no tenía. Y no diré más, no pregunten), estaba obligada a activar la imaginación. Mi impaciencia me ha llevado a tomar todo tipo de atajos, por lo que empiezo un libro por la mitad para saber por dónde va a ir la mano y luego puedo retornar a las primeras páginas. Toda novela policial tenía el mismo sacrílego destino: llegaba hasta la página 10 o 20 y luego, directo 5 antes del final. Entonces, ya tranquila, podía recorrer el resto del libro mucho más clara respecto a las fechorías del Coronel Mostaza, que había asesinado a la Señorita Escarlata en la biblioteca con las tijeras. Pudiendo odiarlo desde el principio, sin confusiones. Perdóname, Agatha Cristi.


El tema es que un reciente reencuentro con un viejo amigo y actualizarme de su vida a través de su blog, tuvo el mismo efecto de alivio que cuando comenzaba por el final cada maldita novela que me planteaba interrogantes sin resolver. En un día deseché todas las especulaciones respecto al clásico “qué fue de” y de golpe, pude de alguna manera volver a recordarlo con más calma, no con esa indeterminada inquietud que aparecía cuando me preguntaban por él. Lo frustrante es que cuando éramos cercanos en ese presente, hace una década, yo ya probaba mentalmente los diferentes caminos que él iba a recorrer en un futuro cercano, para cuando llegara el momento en que no nos viéramos tan seguido o, definitivamente, nos perdiéramos el rastro por completo, pero secretamente convencida de que eso no pasaría. Y de sopetón me quedé sin más información. Era como no haberle puesto atención al final de una peli y a fuerza de no recordar cómo terminaba, se había empezado a diluir en mi cabecita hasta en verdad no poder acordarme de situaciones y personas que pertenecieron a la misma historia, que en un momento de mi vida fueron trascendentales y que aún sigo queriendo montones. Porque hay gente entrañable para uno, que no abandonan su categoría de elegidos, así como hay otros que no entrarán a este orden ni con decreto presidencial. Simplemente, no hay cabida para todos y generalmente, a los segundos es difícil encontrarlos alojados en los afectos de la gente. Ufff, conozco unos casos...


Tengo claro que saber qué pasa hoy con gente que había pasado a ser fantasmas, no es conocer su final y hay harto paño por cortar aún. Eso sí, me siento contenta al enterarme que quedé corta en mis pronósticos y que el lugar en la vida donde están hoy es, sin dudas, el mejor. O, para ser exacta, el que los hace felices, que para el caso, es lo mismo. Y eso es lo que celebro hoy con este post.




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