Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

domingo, septiembre 30, 2007

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Atención, este es un post mamón, así que si no está de ánimo para leerlo poniendo PLAY a su reproductor de música mental en la categoría "música de reencuentros" , autopitúfese. NEXT!



Cuando era chica, pensaba que el año 2000 iba a estar saliendo de la universidad y en mis recreaciones mentales todos iban con libros debajo del brazo y cara de ocupados en la calle Brasil. Sí, donde está la Universidad Católica de Valparaíso. Esa es la clase de cosas que me retratan: soy del tipo de persona que no puede esperar y como por esos días no tenía una máquina del tiempo (Aclaro: en ESA época no tenía. Y no diré más, no pregunten), estaba obligada a activar la imaginación. Mi impaciencia me ha llevado a tomar todo tipo de atajos, por lo que empiezo un libro por la mitad para saber por dónde va a ir la mano y luego puedo retornar a las primeras páginas. Toda novela policial tenía el mismo sacrílego destino: llegaba hasta la página 10 o 20 y luego, directo 5 antes del final. Entonces, ya tranquila, podía recorrer el resto del libro mucho más clara respecto a las fechorías del Coronel Mostaza, que había asesinado a la Señorita Escarlata en la biblioteca con las tijeras. Pudiendo odiarlo desde el principio, sin confusiones. Perdóname, Agatha Cristi.


El tema es que un reciente reencuentro con un viejo amigo y actualizarme de su vida a través de su blog, tuvo el mismo efecto de alivio que cuando comenzaba por el final cada maldita novela que me planteaba interrogantes sin resolver. En un día deseché todas las especulaciones respecto al clásico “qué fue de” y de golpe, pude de alguna manera volver a recordarlo con más calma, no con esa indeterminada inquietud que aparecía cuando me preguntaban por él. Lo frustrante es que cuando éramos cercanos en ese presente, hace una década, yo ya probaba mentalmente los diferentes caminos que él iba a recorrer en un futuro cercano, para cuando llegara el momento en que no nos viéramos tan seguido o, definitivamente, nos perdiéramos el rastro por completo, pero secretamente convencida de que eso no pasaría. Y de sopetón me quedé sin más información. Era como no haberle puesto atención al final de una peli y a fuerza de no recordar cómo terminaba, se había empezado a diluir en mi cabecita hasta en verdad no poder acordarme de situaciones y personas que pertenecieron a la misma historia, que en un momento de mi vida fueron trascendentales y que aún sigo queriendo montones. Porque hay gente entrañable para uno, que no abandonan su categoría de elegidos, así como hay otros que no entrarán a este orden ni con decreto presidencial. Simplemente, no hay cabida para todos y generalmente, a los segundos es difícil encontrarlos alojados en los afectos de la gente. Ufff, conozco unos casos...


Tengo claro que saber qué pasa hoy con gente que había pasado a ser fantasmas, no es conocer su final y hay harto paño por cortar aún. Eso sí, me siento contenta al enterarme que quedé corta en mis pronósticos y que el lugar en la vida donde están hoy es, sin dudas, el mejor. O, para ser exacta, el que los hace felices, que para el caso, es lo mismo. Y eso es lo que celebro hoy con este post.




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4 Comentarios:

  • A la/s lunes, octubre 01, 2007 9:33:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

    A mi me pasa lo contrario. Me acuerdo de mis personajes y de personajes o situaciones de amistades ajenas del año de la corneta. Pero pregúntame donde dejé la cuenta del fono que hace cinco minutos la tenía en las manos !!!!

    A mi tb me da gusto encontrarme con gente que fue querida y que no veo hace tiempo, con ellos da gusto catch up.

    Pero cuando veo a mis ex compañeras del colegio me carga...debo resumirles en 1 minuto lo que fue mi vida y después preguntan la clásica ¿Has visto a alguien mas?...que lata!!!!

    Besos

     
  • A la/s lunes, octubre 01, 2007 12:12:00 p. m., Blogger Penelope Glamour dijo...

    jajajaja
    sip, es que cuando me dejan sin más datos, de un día para otro, empiezo a olvidar las cosas y pensar realmente si los conocí y un montón de actitudes psicóticas que no vienen al caso.

    Pero cuando uno encuentra a esos indispensables que quisiste mucho, todo cae en su lugar.

    Loca, mi chasquilla te manda saludos.

    Un besote

     
  • A la/s martes, octubre 02, 2007 1:00:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

    El día de mañana con cuea recordaré mi nombre. Mi mala memoria, por varias circunstancias que no vienen al caso citar, es de antología. Pero de los pocos y los indispensables, no me olvidaré nunca

    Madame ou Sartre

     
  • A la/s martes, octubre 02, 2007 11:53:00 p. m., Blogger Penelope Glamour dijo...

    Yo sé y tú sabes que cuando tu mala memoria te juegue todas las malas pasadas del mundo, aún así voy a querer que vivamos juntas. No me importa que peleemos por quién es más loca de patio. Siempre será preferible a que seamos sólo imágenes difusas en nuestras cabecitas.

    Loca, deja tu machismo de una vez y fírmala como se llama. Por su apellido de soltera: Simone de Beauvoir.

     

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