Caso aparte fue lo de Mauricio Israel en su ¿noticiero? matinal. Con un tono paternalista, condescendiente y altamente descalificador entabló un contacto en directo con uno de los voceros de los secundarios. El chico, con una paciencia que le envidio, porque estar con un prepotente y aguantar las contundentes ignorancias que esgrimía Israel desde su sentido común (y no desde lo informativo) es para ganarse la santidad. Además, le respondía con coherencia, calma y muchas veces con una sonrisa, aclarando punto por punto cada sinsentido de Israel.
Representante Secundarios: Queremos la gratuidad de la inscripción a la PSU y la gratuidad del transporte mediante una tarjeta de identificación.
ISRAEL: Pero qué más quieren, hombre, no seas patudo, si ya le dieron la gratuidad a los 3 quintiles más pobres.
Representante Secundarios: Nosotros estamos solicitando que la PSU vuelva a corresponder al Estado, porque actualmente cuesta 7 mil pesos por persona y a cargo de la Universidad de Chile esto hoy es de 20 mil pesos, por lo tanto, nuestra petición es trabajar en ese tema para que todos puedan acceder a ese valor y no sólo los tres quintiles más pobres.
ISRAEL: Eso es imposible, pero sigamos. ¿El pase escolar gratuito? Déjame decirte que eso no es viable, no se puede, no peques de ambicioso (etcétera en la misma onda). ¿Cuándo ha habido la posibilidad de viajar gratis en la locomoción colectiva?
Representante Secundarios: ¿Y cómo la Enseñanza Básica viaja gratis?
ISRAEL: …
En ese momento, a las 8 y tanto de la mañana no sólo me sumé silenciosamente al movimiento de los secundarios, sino que me enamoré del chico que estaba hablando y la tenía clarísima, me dieron ganas de ir a defender a todos esos estudiantes AHORA y por primera vez en mi vida, me dieron ganas de ser escolar. Pero unas ganas locas, enfermas y de estar en la toma, movilizaciones, paros, mesas de trabajo, mesas de diálogo. T O D O. Debo estar enloqueciendo, porque cuando estaba en la Universidad nunca tuve el instinto revolucionario-cívico-estudiantil de algunos de mis compañeros y de muchos de los de mi Escuela. Lo grafico en dos momentos:
1) Mi amiga Dayna y yo en mi casa, levantándonos apuradas después de un carrete, arreglándonos, peinándonos, maquillándonos, etc porque a las 10 de la mañana empezaba una marcha de los universitarios desde la
plaza Victoria hasta el
Congreso. Arregladas y pintadas como puerta etrusca fuimos. ¿La razón? La misma que justificaba nuestra asistencia a todos estos movimientos: ir a ver a los de
Arquitectura, que acá en Valpo, al menos, poco participaban de las actividades de la universidad y se dejaban ver lo mínimo y estas instancias nos permitían visualizar lo mejor de
lo nuestro. La persecución del guanaco, la turba que se movió cuando los pacos lo hicieron y la Dayna colgada de mi chaqueta intentando correr con sus tacos, también hacía entretenido el cuento. Pero en ese momento, nunca el compromiso político o en pos del bien común fue una prioridad. Elegí no elegir, no tenía ganas y punto.
2) 3 o 4 años después, durante la toma de la UCV, solidaricé profundamente con mis compañeros al posesionarse de la
Escuela. Hasta fui a las asambleas. A varias interminables, lateras, verbalizadísimas asambleas. Resulta que cuando empezaba la toma, agarré una laringitis y estuve en cama 1 semana. Luego de eso, OLVÍDENLO, no iba a seguir enclaustrada otras dos semanas más, así que apliqué un living la vida loca y, aunque seguía informada de lo que pasaba en el conflicto estudiantil de aquella época, recuerdo más los carretes en el Teatro Mauri, el
Journal, tugurios varios de Valpo y mucho, mucho cine antes de haber estado en alguna comisión de trabajo dentro de esta toma. Validando las demandas y las formas de presión, asumo que no me interesó estar ahí, sin desfallecer y ser el bastión de la resistencia. Lo chistoso es que después la gente se dividía entre los que estuvieron EN TOMA y los que no. Respetándolos mucho, mi nivel de interés me permitió reparar en eso sólo porque una amiga pololeaba con uno de los políticamente involucrados y ella estaba indignada porque se quedó fuera de este círculo de hierro. Si no, ni me entero. As if…
El punto es que ahora, mucho más atenta a lo que pasa a mi alrededor y con mayores puntos de entendimiento, me muero de ganas de regresar el tiempo para ser una pingüino comprometida. Estoy en crisis, ¿se nota?