Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

sábado, abril 29, 2006

Decisión


Los muertos no hablan. Están muertos.
Y recién ahora me doy cuenta.

miércoles, abril 26, 2006

El Hada de los Dientes

La cosa es así: tengo una relación muy especial con Hugo, Paco y Luis, mis tres sobrinos, que no se llaman así, pero da lo mismo. Los amo, me aman, pero no existe eso de la tía que les compra lo que quieren, los saca a pasear, les dice apodos cariñosos y los llena de dulzura hasta la diabetes. No, no, no. Pero – repito – nos amamos hasta la locura en nuestra retorcida e infantil manera. Sí, NUESTRA infantil manera.


El punto es que por culpa de un oscuro personaje ahora me siento algo culpable, porque el domingo invité a Hugo, Paco y Luis al cine. Bueno, qué le puedo hacer, me caen bien los pendejos. Pero no era mi faceta de la parvularia que nunca nadie quiso ser, sino por el gusto de existir no más. Además, había una condición que habíamos conversado con los más grandes (de 9 y 5 años): yo les pagaba la entrada, las cabritas y los extra a cambio que después me invitaran a comer algo a la salida del cine. Nada muy ostentoso, pero cada uno debía poner luca. Y no seamos ingenuos, los niños de ahora tienen un amplio repertorio para conseguirse desde permisos hasta computadores, así que lo de la luca no era gran cosa.


Cuando nos sentamos a comer algo el mayor me pasa su billete hiper arrugado. Por curiosidad, le pregunté de dónde había sacado la plata y me dijo que era de lo que el ratoncito de los dientes le había dejado por la muela que se le había caído dos días atrás. OK, debo reconocer que un sentimiento extraño me invadió, pero no me preocupé mucho. Cuando le tocó el turno a mi otro sobrino, su madre (mi hermana), que se había sumado para comer algo chatarriento con nosotros me entregó el resto de la plata. Yo dije “Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, pequeño tramposo, le pidió la plata a la mamá”, pero luego ella me explicó que sólo había actuado como banco, cambiándole las monedas de $10 que guardaba en su alcancía con forma de casa. Reconozco que la imagen de mi sobrino pequeñito sacando de a una las moneditas y pidiéndole a su hermano mayor que se las contara me conmovió un poco. Pero lo que sí me sensibilizó fue saber que eso cubrió la mitad de la cuota y que el resto, lo salvó con la plata que el maldito Ratoncito le dejó por su primer diente. Quinientos pesos.


En el momento no medité demasiado la procedencia de la plata y seguimos con el almuerzo improvisado, pero luego una horrible persona removió mi conciencia y a pesar de que estoy completamente en contra de que a los niños se les trate con condescendencia, se les sobreproteja y finalmente se les diga “no se preocupe, mijito, porque ble”, ahora miro a esos niños y me siento ligeramente podrida. Casi nada logra producir un debate ético y moral en mí, pero Hugo, Paco y Luis , al parecer, son palabras mayores, incluso para mí, que me he convertido en la MalvaHADA DE LOS DIENTES.

sábado, abril 22, 2006

Placeres para todos


Pido aplausos de pie para la Radio Placeres.

¿Por qué?

Se trata de un proyecto comunitario que tiene un origen intelectual e ideológicamente definido. Hay una propuesta, hay una identidad y una preocupación por ella y su origen y desarrollo se relata acá. Responder a las necesidades del Cerro Los Placeres fue el punto de partida, pero hoy se posiciona como una voz independiente en Valparaíso, con interés en dar a conocer música, informar y mostrar una mirada alejada de la tendencia centropolitana con que los medios de comunicación nos bombardean desde todos los frentes.

Me cae bien la Radio Placeres, me caen bien y admiro a quienes trabajan ahí. Por no bajar los brazos, por comprometerse, por su coherencia, por saber aprovechar oportunidades, por no echarse a morir cuando las cosas no fueron tal como esperaban, por crecer y por no perder el camino volviéndose pretenciosos u onderos. En suma, por predicar la autogestión, practicarla y dar cátedra a tantos proyectos e iniciativas comunicacionales que – al menos en esta zona - se sacuden entre puras pataletas y quejas. Se las traen la gente de Radio Placeres y si tuviera algún copete en mi mano estaría brindando por el nuevo avance: su reciente transmisión online que me tiene adicta a
www.radioplaceres.cl
. Una lástima no tener nada para rendirle un homenaje a esta propuesta. Snif.

Insisto en felicitar a la gente del 87.7 FM, porque siempre se agradece cuando existe la posibilidad de escuchar contenidos que nunca en la vida encontraríamos en otro lugar. ¿Radio Concierto, Radio Zero o Radio Universidad de Chile? Yeah, right.
Lón expuso algunos de los programas en su blog y como yo soy muy copiona, los reproduzco acá:

Ruleta Rusa: Informaciones y conversación. LU – VI de 10 a 13 horas
Sonidos de ghetto: música ska. LU – JUE a las 20 horas
Placeres Andinos: Música de la cordillera. VI a las 20 horas
Iguana Mar FM: Programa de cultivos y crecimiento. MA a las 21 horas
Planeta Sudaka: Música latina y actualidad continental. LU a las 21 horas
El sueño del esquimal: Música alternativa y experimental. JU a las 21 horas
Infusión: Programa de medicina natural. MA a las 14 horas
Pasión Popular: con la antigua bohemia de Valparaíso. SA a las 19 horas
Radio Cáfila: programa de poesía y literatura asociado a la emergente editorial La Cáfila. MI a las 21 horas.

Y muy especialmente, estén atentos a estos programas:
Lírica Conciente. Música hiphop, reggae, soul, funk. VI a las 21.
Mundo Placeres. En palabras de su conductor, es un “programa misceláneo enfocado en la cultura y el webeo con su qué". LU - VI de 18 a 20 horas.
Larga vida a Radio Placeres. No me digan que no se los conté.

jueves, abril 20, 2006

Huachos



Ayer vi un zapatito de guagua colgado de la ventana de una casa. Me explicaban que se acostumbra ponerlos así en caso de que los distraídos padres vuelvan en busca del objeto perdido. Luego, esa imagen se multiplicó y se convirtió en una oda al cariño por las cosas incompletas cuando en un carro de fierro afuera del Terminal de Buses Alameda se balanceaban una docena de zapatitos de guagua que alguna vez tuvieron una pareja.

Lo curioso es que yo nunca había visto algo así, aún cuando me dicen que es una práctica muy corriente en Santiago, porque al menos en Viña/Valpo jamás lo había notado. Puede ser porque tengo una ceguera selectiva (en realidad, ceguera y ya), pero me pasa cada vez más seguido ver algo que siempre ha estado ahí para todo el mundo, pero que por no haber reparado antes en eso, me sorprende como si estuviera descubriendo un universo paralelo. Como si me abrieran los ojos.

Y ayer sentí que había perdido mucho tiempo y entendí esta recurrente referencia a lo huacho, ese complejo de Marco (el niño que busca a su madre por todas partes del mundo hasta dar con ella, tal como dice en su canción “no me importa dónde vayas, te encontraré”) y eso de empeñarse, por ejemplo, en conservar ese calcetín que no tiene par. De hecho, fue la historia de mi vida durante el colegio, eso de estar con el calcetín en la mano a las 7 AM, buscando de cabeza en un cajón por el tiempo suficiente como para salir atrasada y encima, con calcetines imperceptiblemente distintos, pero diferentes al fin y al cabo. Como si ellos mismos no se dieran cuenta que no eran el uno para el otro. No había caso, no sé cómo desaparecían, pero después de un tiempo, sólo encontraba uno de cada uno. Y aún así, en mi casa éramos incapaces de botarlos todos y empezar de nuevo sólo con pares perfectos. Es como si entre ellos se apoyaran, conversaran, lo pasaran bien, pero seguían destinados a estar solitos. Igual que con los zapatitos de guagua. Había una remota esperanza de encontrar el complemento perfecto para cada uno. Pocas veces ocurrió.

Tener varios documentos, paper y notas empezadas y que andan circulando por mi pieza, por mis cuadernos, por mi computador, por mi cabeza y mis labios esperando ser completadas por el resto del contenido pendiente para eliminar la orfandad de tantas ideas que están ahí, a medio camino, para convertirse en lo que realmente son. Aguardando ESO que las saque de su abandono y las borre de la categoría de simples huachos, que creo que es el deseo que todos esos pensamientos dispersos, esos calcetines solitos, los zapatos huérfanos y algunas personas, muy en el fondo, quieren.

Bonus Track:
La imagen de calzados Calpany con la niñita llorando con sólo un zapatito en la mano debería ser de culto si es que no lo es ya, y está ahí, en el imaginario de mucha gente, a pesar de que ya no existe ni el dibujo
ni la empresa Calpany en Chile.

sábado, abril 15, 2006

Voodoo Girl

La Chica Vudú
Su piel es de tela blanca,
un remiendo de recortes.
Y en su corazón se ensartan
alfileres de colores.
Por ojos un par de discos
rayados en espiral
que emplea en hipnotizar
a una multitud de chicos.
Mantiene en trance profundo
a un ejército de zombis.
Entre ellos incluso hay uno
que es nativo de Donosti.
Mas también sobre ella pesa
una horrible maldición,
pues cuando alguien se le acerca
demasiado, es un punzón
cada aguja que se entierra
más hondo en su corazón.

Tim Burton

"La melancólica muerte del Chico Ostra"

O para conocer la versión original en inglés, ver Voodoo Girl acá

miércoles, abril 12, 2006

My name is Earl



Mi dealer preferido del formato audiovisual (love you) me abasteció hace no mucho de la mejor serie de 30 minutos que ha visto el cable: My name is Earl. Curiosamente, tuve la suerte de verla casi a la par de su transmisión en EE.UU., donde ya tiene asegurada la temporada 2006 – 2007. ¿Comedia? Sí, pero negra. Muy negra.

Brevemente: una escoria social, Earl Hickey, con cero fortuna en el amor, trabajo y patrimonio en general, se gana la lotería. Al celebrar, es atropellado, pierde el boleto, pasa tiempo hospitalizado, su esposa se va con crabman y se queda sólo con su miseria de vida y su inútil hermano. En ese momento, recibe una epifanía a través de la TV: Carson Daly declara que el secreto de su éxito es “Haz cosas buenas y cosas buenas te van a pasar”. Earl descubre el karma y se da cuenta que no le ha pasado nada bueno en la vida por estar siempre ocupado aprovechándose de otros. Por lo tanto, decide que si quiere tener algún buen momento en la vida va a tener que deshacer todo lo malo que ha hecho. Y son muchas cosas: se trata de una lista de cada acción malintencionada y el nombre del perjudicado con la intención de compensarlo proporcionalmente al daño. Se da cuenta que va bien encaminado, cuando en su primera acción de compensación, llega volando el boleto de la lotería que había perdido en el accidente. Con este respaldo económico, viviendo en un motel junto al inútil, pero bueno de su hermano y siendo acosado en mala por su esposa Joy (ironía de nombre) tiene que intentar dejar su vida delincuencial y tratar de reparar todo lo torcido.

Además de tener a Jason Lee, uno de mis actores favoritos en el protagónico y un reparto de secundarios de lujo dentro de los actores 2.0 (Giovanni Ribisi, entre otros), tiene unos guiones tan notablemente bien armados, que es para aplicar un emule ya y bajar este pedazo de serie sin risas envasadas y con más exteriores y locaciones de veritas, que estudios prefabricados.

Pero lo que más me gusta es que ha logrado internalizar lo del karma en mi vida. Más para mal que para bien. Es decir, más bien para morirme de susto por las consecuencias que eso puede tener en mí, pero aún así, todavía no me animo a hacer mi propia lista para empezar mi guerra personal para combatir el karma con más karma. He intentado recopilar todas las experiencias malignas que he promovido o formado parte, pero no más me deprimo. O sea, desde el recuerdo de haberle cambiado un lápiz de cera amarillo Plastidecor nuevecito de paquete a mi compañero de banco en primero básico (sorry, Carlos A. R.), por el mío, algo más redondeado o la vez que con la Carolina S. en 8º Básico arrojamos durante un recreo cientos de papelitos desde el último piso del colegio directo al patio de la E. Media, para que todos se enteraran que a una compañera le gustaba el tipo más HOT del colegio. Confesión que, obviamente, Antonio A. (el bello en cuestión) no sabía y claramente, el resto del colegio tampoco y todo por habernos dejado en evidencia con el chico que nos gustaba. Y eso era en 8º Básico, no recomiendo intentar proyectar exponencialmente lo que ha sido mi existencia desde entonces.
Por eso, me da susto empezar ahora, no recordar exactamente todo lo que he hecho con buena, neutra o mala intención, porque ir actualmente con cada personaje a devolverle la mano me supera, incluso sabiendo que si uno quiere una buena vida, hay que ser mejor persona. Tratar no es suficiente y tal como señala Earl en uno de los capítulos, tienes que hacer las cosas difíciles en la vida tarde o temprano. Pero mejor más adelante. No trato de emplazar a nadie, porque cada uno sabe cuánto le cuesta empezar su propia lista y cuándo estará preparado para perdonarse y pedir perdón. Por ahora, junto valor viendo My name is Earl.
Karma. You got to love it.

martes, abril 11, 2006

Sicólogos express


Cumplir tus sueños no te puede alejar del hombre de tu vida.
Las decisiones de pareja tienen que ser pensando en los dos.
No puedes vivir con la incertidumbre de lo que no te dicen, porque omitir es mentir.
Nadie te puede obligar a nada, menos a ti.
Te quieres convencer de hacer algo que no quieres.
Quien ama, no daña.


Gentileza de fuentes protegidas y de muchas horas de filosofía barata en la televisión abierta.


lunes, abril 10, 2006

RESUMEN SEMANAL


Si me pasé con la sal no tiene remedio,
eso es lo que hago justo después de hacerlo
Tengo un trato

Mala Rodríguez

jueves, abril 06, 2006

Otras historias para gente egoísta


Si alguien busca en google "frases para gente egoísta", aparece este humilde blog como el 5º resultado.

Trataré de no tomarlo como algo personal.

martes, abril 04, 2006

Esas cosas raras que me pasan cuando duermo


Vuelve la extraña sección "Esas cosas raras que me pasan cuando duermo" o "Identifique su parasomnia".

Las parasomnias son los sucesos anormales que pueden aparecer durante el sueño. Son por tanto un grupo de alteraciones muy variadas, cuya gravedad puede oscilar desde asuntos muy banales hasta otros más graves que requieren tratamiento. Muchas veces personas sanas lo cuentan, y no se le da más importancia. En general son benignas, más típicas de la infancia o adolescencia, pero a veces pueden durar y persistir en la edad adulta.
Los más frecuentes son el hablar durante el sueño o los episodios de confusión al despertar, que consiste en la realización de actos automáticos en un estado de confusión tras ser llamados, por sonar el despertador, un timbre, o tras despertares naturales; el paciente no es plenamente consciente de lo que está haciendo, y cuando se despierta completamente ve cosas fuera de su lugar, y no tiene plena conciencia de lo ocurrido; del mismo modo no recuerda que le hubieran hablado ni haber mantenido conversaciones en esos minutos.

Episodio 1
00.50
Profundamente dormida.
Suena el teléfono.

- Hola, Carola. ¿Estabas durmiendo?
- NO, estoy despierta
- Ah, qué bueno, lo que pasa es que bla, bla, bla, porque hoy bla, bla, bla. Por eso, bla, bla, bla
- Supiste?
- Ehhh… ¿qué?
- Si tú compras un Mc Donald’s, te dan 2. Y un Cuarto de Libra.
- Ehhh… ¿estás despierta?
- No
Episodio 2
07.25
Profundamente dormida. Algo catatónica.
Diálogo con madre.

- Carola, ¿te sientes bien?
- … (con los ojos abiertos y sonriendo)
- Es que escuché la puerta del baño varias veces y pensé que como estás con tu amigdalitis…
- … (con los ojos abiertos y sonriendo)
- …
- Mamá, rtyggj cuando huohif ghrtss njjpoit gihoñ iuttrreelñpo (una mezcla entre fenicio y polaco)
, así que no era yo.
- Ahhh, Carolita, te desperté
- … (con los ojos abiertos y sonriendo)

lunes, abril 03, 2006

RESUMEN SEMANAL


Nothing's right, if you ain't here
I give all that I have just to keep you near
I wrote you a letter darlin', trying to make it clear
How much you just don't believe that I'm sincere.

Live with me
Massive Attack