Hoy he tenido más que suficiente con gente que cree que está en un capítulo de una teleserie mexicana o venezolana. Quizás sean personas demasiado permeables a esos diálogos de los 80, onda
Moya Grau... "ya es tarde, todos sabemos de qué se trata" y mirando al horizonte. Me muero de lata, porque ese lenguaje y códigos son muy atrasados. O sea, han pasado 27 años desde esa maldita década de frases hechas que no quieren expresar más que una actitud. Rancio es la palabra. Este... cómo les explico: ya no se usa
no decir, callar, hacerse el/la interesante con frasecitas vacías sólo para no contribuir a una comunicación más fluida. Por favor, no más Drama Queen (expresión que le calza perfecto a hombres también) o
Joan Collins.
Lo que se lleva, estimados, es hablar las cosas sin frases afectadas ni gestitos estudiados y siúticos, porque al parecer, desde la década de los 80 a la actualidad, los ciudadanos comunes y corrientes hemos perdido la capacidad de adivinar lo que otros quieren decir. Se nos fue la telepatía gracias a una buena dosis de salud mental. Nos da lata tratar de ver a través del agua turbia, para mayor explicación. Entonces, los golpes de efecto tipo conchalevale, tipo
Dinastía y la cejita levantada no aportan. Restan. Quizás podríamos justificarlo por vivir en un mundito cerrado y absorbiendo telebasura. Probablemente sea la tradición de esconder que llevamos como pais. A lo mejor es la manifestación de una costumbre o deporte nacional de no hablar y de pensar que esa es la actitud precisa para darse a entender. Les cuento:
NO LO ES. Y voy un poco más allá, da vegüenza ajena, aunque por otro lado, también hace más entretenida la junta con los amigos. Si supieran cómo nos reímos de esos seudo remates efectistas. Si hasta podemos imaginarlos terminando de hablar y cerrando de un planificado portazo alguna puerta.
Deal with it. O crezcan. O mejor aún, ambas.
Pero si no quieren, mejor, así el sábado vamos a tener tema en reuniones etílicas. Gracias por todo, ustedes siguen siendo una fuente inagotable de diversión.