Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

miércoles, abril 12, 2006

My name is Earl



Mi dealer preferido del formato audiovisual (love you) me abasteció hace no mucho de la mejor serie de 30 minutos que ha visto el cable: My name is Earl. Curiosamente, tuve la suerte de verla casi a la par de su transmisión en EE.UU., donde ya tiene asegurada la temporada 2006 – 2007. ¿Comedia? Sí, pero negra. Muy negra.

Brevemente: una escoria social, Earl Hickey, con cero fortuna en el amor, trabajo y patrimonio en general, se gana la lotería. Al celebrar, es atropellado, pierde el boleto, pasa tiempo hospitalizado, su esposa se va con crabman y se queda sólo con su miseria de vida y su inútil hermano. En ese momento, recibe una epifanía a través de la TV: Carson Daly declara que el secreto de su éxito es “Haz cosas buenas y cosas buenas te van a pasar”. Earl descubre el karma y se da cuenta que no le ha pasado nada bueno en la vida por estar siempre ocupado aprovechándose de otros. Por lo tanto, decide que si quiere tener algún buen momento en la vida va a tener que deshacer todo lo malo que ha hecho. Y son muchas cosas: se trata de una lista de cada acción malintencionada y el nombre del perjudicado con la intención de compensarlo proporcionalmente al daño. Se da cuenta que va bien encaminado, cuando en su primera acción de compensación, llega volando el boleto de la lotería que había perdido en el accidente. Con este respaldo económico, viviendo en un motel junto al inútil, pero bueno de su hermano y siendo acosado en mala por su esposa Joy (ironía de nombre) tiene que intentar dejar su vida delincuencial y tratar de reparar todo lo torcido.

Además de tener a Jason Lee, uno de mis actores favoritos en el protagónico y un reparto de secundarios de lujo dentro de los actores 2.0 (Giovanni Ribisi, entre otros), tiene unos guiones tan notablemente bien armados, que es para aplicar un emule ya y bajar este pedazo de serie sin risas envasadas y con más exteriores y locaciones de veritas, que estudios prefabricados.

Pero lo que más me gusta es que ha logrado internalizar lo del karma en mi vida. Más para mal que para bien. Es decir, más bien para morirme de susto por las consecuencias que eso puede tener en mí, pero aún así, todavía no me animo a hacer mi propia lista para empezar mi guerra personal para combatir el karma con más karma. He intentado recopilar todas las experiencias malignas que he promovido o formado parte, pero no más me deprimo. O sea, desde el recuerdo de haberle cambiado un lápiz de cera amarillo Plastidecor nuevecito de paquete a mi compañero de banco en primero básico (sorry, Carlos A. R.), por el mío, algo más redondeado o la vez que con la Carolina S. en 8º Básico arrojamos durante un recreo cientos de papelitos desde el último piso del colegio directo al patio de la E. Media, para que todos se enteraran que a una compañera le gustaba el tipo más HOT del colegio. Confesión que, obviamente, Antonio A. (el bello en cuestión) no sabía y claramente, el resto del colegio tampoco y todo por habernos dejado en evidencia con el chico que nos gustaba. Y eso era en 8º Básico, no recomiendo intentar proyectar exponencialmente lo que ha sido mi existencia desde entonces.
Por eso, me da susto empezar ahora, no recordar exactamente todo lo que he hecho con buena, neutra o mala intención, porque ir actualmente con cada personaje a devolverle la mano me supera, incluso sabiendo que si uno quiere una buena vida, hay que ser mejor persona. Tratar no es suficiente y tal como señala Earl en uno de los capítulos, tienes que hacer las cosas difíciles en la vida tarde o temprano. Pero mejor más adelante. No trato de emplazar a nadie, porque cada uno sabe cuánto le cuesta empezar su propia lista y cuándo estará preparado para perdonarse y pedir perdón. Por ahora, junto valor viendo My name is Earl.
Karma. You got to love it.

5 Comentarios:

  • A la/s jueves, abril 13, 2006 12:22:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

    Hola Carola. Gracias por tus comentarios en mi blog, también leo el tuyo a veces, y es como simpatiquito.
    Saludos,

    PD: Me prestai el dealer, que yo me quedé sin contactos, y me tinca harto esta serie.

    Muchas gracias.

     
  • A la/s jueves, abril 13, 2006 3:04:00 p. m., Blogger Penelope Glamour dijo...

    Mira, Malaquías, al dealer, jamás lo presto, pero la serie sí te la puedo prestar.
    Eso sí, tendríamos que juntarnos. Podríamos incluir a la señorita Yo-no-salgo-durante-la-semana.

    Medítalo.

    Ah, y agradezco tus comentarios y déjame decirte que tu blog es muy dije.

     
  • A la/s jueves, abril 13, 2006 4:42:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

    Yo creo q el dealer es ella mimsa. El otro es aquel sujeto igualito al chofer del trasporte escolar de Los Thomsons.

    También siempre te leo. Eres muy simpática y tus post me identifican.

    (PD: Y cuál es el gustillo de criticarme tan gratuitamente? NO salgo en la semana pq me muero de sueño al día siguiente frente al fucking pc. La vez q hice un "desarreglito" con vos tuve q inventar al día sig. q me cayeron mal las pizzas imaginarias -tía tía, me duele la guatita-)

     
  • A la/s martes, febrero 12, 2008 8:22:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

    Buenísimo el comienzo de la tercera temporada de My name is Earl y Help me help you. El avance está bárbaro http://pan.videos.starmedia.com/video/iLyROoaft5qK.html
    Vi más en www.mundofox.com

     
  • A la/s jueves, diciembre 18, 2008 11:07:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

    De verdad me da risa. Es decir: ¿Hay que ver series de tv para darse cuenta de algo o para ponerse a pensar?.

    Si mañana cuando vea la tele y aparezca en escena un anciano mendigando, recién ahí me pondré a pensar en el viejito haraposo de siempre pidiendo monedas, que veo cuando camino de vuelta a mi casa, y me preguntaré :¿por qué llegó a eso?, recién allí me preguntaré: ¿qué pasó con su familia?... ¿sigo?.

    Oh! recién aquí me pregunto porqué la gente tiene que ver situaciones en otro lado para darse cuenta de lo que vió en otro. (broma).

    Si el objetivo es hacer una crítica de una serie de televisión, entonces, pastelero a tus pasteles.

    Saludos.

     

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