Mayo

Algo pasa con la tercera semana de mayo. No sé cómo lo hago, pero año tras año desde que salí del colegio resulta ser decisiva. En esta semana ya sabía cómo me iría en casi todos los ramos o estaba haciendo el trabajo que lo definiría. Esta es LA semana resolutiva y casi no puedo recordar alguna vez en que no haya provocado algún pequeño escándalo por las determinaciones tomadas a esta altura del año.
A dos meses de mi cumpleaños, (bueno, técnicamente es el 21, no el 22) me pasa esa transformación inexplicable, resultado de todo lo que se viene incubando los 6 meses precedentes y me siento como en una película de terror de aquellas donde llega el 14 de febrero, el día de Jalogüin, o la conmemoración del sangriento asesinato de ble y hay alguien que cambia (normalmente es para convertirse en asesino en serie, pero en mi caso seré más sutil y sólo diré que la muerte es sinónimo de cambio interno) y entonces todo se sucede en un mar de sangre, persecuciones, escapes y mucho cuchillazo.
Lo mío no es el cuchillo. Una vez él me dijo que sabía que yo andaba con una tijera mental todo el tiempo y que cuando la encontrara, la iba a destruir para siempre. Solamente la ocultó y no fue muy difícil encontrarla en su escondite y hacer uso de ella cada temporada, siempre en la misma fecha más o menos. Por lo que no estamos hablando de cuchillazos sino de tijeretazos mortales. Mi carnicería personal comienza cuando pongo todo en la balanza y decido. Lo siguiente es un camino directo a la juguera para meter luego esa mezcolanza al colador. Puedo asegurar que SIEMPRE queda lo mejor gracias al tratamiento de shock. Y gracias al freaking cedazo.
Quizás el próximo año retome esta insigne tradición en otro momento, porque esto ya parece una saga de La Profecía. Demasiado predecible. Octubre, por ejemplo, se ve como un gran mes para recibir una epifanía y desfragmentar mi vida de la hemorrágica manera que sea. Y quizás podría desplazar eso de “los que pasaron agosto”, para ajustarlo a una versión personal como “los que pasaron mayo” o , en el futuro, octubre. Quién sabe.

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