Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

lunes, mayo 26, 2008

Noshotrosh (que hablamos en pluralshhh)

Grata sorpresa al leer esta columna , publicada en el diario El Mercurio.
Me hizo recordar a toda esa sub-raza de gente que suele escudarse en el "nosotros", porque así sus errores parecen diluirse entre más personas, sus ideas parecen respaldadas, pensando que el número ayuda a plantearse con credibilidad y solidez.
Qué penita. No es así.
Sirvió, eso sí, para que muchos asiduos a este blog - luego del estupor al constatar que lo del nosotros iba en serio - nos riéramos y habláramos en plural por muuuucho tiempo. Le di mejores usos, como subirle el ánimo a una amiga cuando terminó con el pololo, ya que todas las conversaciones con ella y con el grupete fueron en plural también. En fin, sirve para muchas cosas, pero ténganlo claro: hablar en plural sólo socavará la precaria imagen de seriedad y respeto que les pudiera quedar (y es que si les da por comunicarse de esa forma es inefable el hecho que la dignidad y/o respeto es un bien escaso en sus viditas). Tanto así, que no pueden tomarse sus acciones con coraje y poner la cara (LA cara, singular) ante cualquier circunstancia.
En fin, no es el afán de NUESTRO blog citar íntegros textos ajenos como este de Carla Cordua , pero bueno... así SOMOS. Jajajajaja, no pierde la gracia!!!
Uso y abuso del "Nosotros"

El que pronuncia un discurso, cuenta un cuento, narra una aventura, un sueño, o describe una situación, evita a menudo el uso del pronombre personal que lo identificaría. Hay voces que parecen tener razones para no darse a conocer inequívocamente; tal vez hay ocasiones en que los asuntos lucen mejor cuando su mediador está como ausente. En castellano se recomienda, como regla estilística, abstenerse de mencionar expresamente la primera persona del singular cuando silenciarla no afecta el sentido; se dirá ‘pienso’, ‘respiro’, en vez de ‘yo pienso’, ‘yo respiro’. La regla se relaja, en cambio, en el caso de la primera persona del plural. ‘Nosotros pensamos’ es mucho más usual e inofensivo que ‘yo pienso’, y aparenta, a primera vista, estar libre de toda pretensión de captar el interés del lector para quien habla. El plural parece disolver la vanidad demasiado obvia de la mención repetida de sí mismo.

A pesar de esta ventaja, el uso del ‘nosotros’ trae consigo otros compromisos. La voz colectiva apunta a un supuesto consenso que abraza al que se vale de ella, quien formaría parte y dispondría de una tradición o de un valor compartido. Colocarse en medio de un ‘nosotros’ para hacer cierta declaración le presta una autoridad a lo dicho que a veces no pasa de ser una aspiración del solitario que necesita ampararse apelando a un grupo imaginario. ‘Yo creo’ puede preceder a una declaración insensata; ‘nosotros creemos’ da la impresión de que se trata de un principio o de una convicción compartible y, por ello, sustentada por muchos. Pues la estupidez extrema y las locuras no consiguen fundar agrupaciones. Además, entre las varias aplicaciones del ‘nosotros’, hay una que tiene características propias. Se trata de su función en declaraciones políticas, discusiones morales, discursos programáticos en general. En estos casos, el ‘nosotros’ es dicho con la intención de formar una pluralidad que acaso no existe todavía. Es un ‘nosotros’ agrupante, movilizante de voluntades por reclutar. Fundar una comunidad práctica, con la intención de que muchas acciones concurran a fomentar cierto fin, se expresa mediante este peculiar ‘nosotros’ futurista, el cual es bien diferente del ‘nosotros’ que supuestamente alberga al que habla y cuya existencia ha de preceder a su mención.

Cuando comunica algo nuevo, original ya sea por su forma o su contenido, el sujeto moviliza recursos personales, pues lo que dice le concierne, sea como miembro de un grupo o como individuo. Solo en el caso de lugares comunes, frases hechas, repeticiones de lo archiconocido, el hablante puede prescindir, sin menoscabo de lo hablado, de toda referencia directa o indirecta a sí mismo. Para eso hay términos radicalmente impersonales que expresan la borrosidad del hablante. Esos ‘uno’ y esos ‘se’ en frases como ‘Uno sufre en esta vida’ y ‘Se usa dar la mano al saludar’, pueden decirse sin mención de ‘yo’ o de ’nosotros’, debido a que no significan casi nada. Entonces, ¿por qué repetir lo que todos saben, han oído y dicho tantas veces que ya no sirve para comunicar? Porque, manoseado y reducido a cháchara, ya no le cuesta ningún esfuerzo al entendimiento y la comprensión y ofrece, en cambio, un remanso en el curso de la vida humana dedicada a explicar, contar, describir.

Etiquetas: , ,

1 Comentarios:

  • A la/s lunes, junio 02, 2008 4:28:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

    OHHH, tuve que leer dos veces para entender.... Barbero una alpargata al lado de ella.

    Cuando los copy paste son bueno, es justo y necesario hacerlo.

    Te quiero huachi, espero verte pronto.

    Besos

    PD: hace rato q no andaba por esto lares.

     

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal