Ayer hablaba con una amiga sobre los cambios. Transformarse, mudar de piel. Históricamente le he temido a esos procesos e históricamente también he sido parte y causa de los mismos. Uno tras otro. Son pocas las situaciones realmente estables en mi vida. No me refiero a inmutables, porque no pretendo que todo sea como un museo sin más cambio que el polvo que se acumula en rincones. Hablo de personas, sentimientos y circunstancias que se prolonguen en el tiempo, que me acompañen de manera en que encajen en mi vida para continuamente tenerlas en mente cada día, acepar su presencia, tomarlas de la mano, poner un puesto en la mesa, considerarlas parte constitutivas de mí. Y a pesar de tener conciencia de que no se puede siempre contar FÍSICAMENTE con los mismo personajes o situaciones, me cuesta asumirlo. Me rebelo hasta con la muerte, se entiende? No me quejo, pero muchas veces siento que eso de los cambios no es lo mío. Sorprendentemente, cuando este tipo de declaraciones se desalojan de mi garganta, ocurre lo de siempre: me tiro por la ventana, cual pendenciero en bar del oeste, rodando y sacudiendo los vidrios rotos. Control de daños: aún puedo contar mis siete vidas. Me incorporo y camino. Todo lo demás? Se guarda en un bolsillo, los respiro, los odio, los protejo, los recuerdo y prendo velas, los entierro, los olvido, los amo. Y sigo. A ver de qué estamos hechos.
Porque los cambios de paisaje, actores y temas no me gustan, pero hay que tener valor para llevarlos a cabo. Así, de un tirón. Sin pedir permiso para cerrar la puerta con cuidado, sin fiestas de despedida. Y se me da bien la renovación. Estoy en ese proceso ahora. La diferencia es que esta vez es mi decisión, así que si me ve cabalgando durante una puesta de sol hacia el horizonte con un cigarro apenas asomando por mis labios, no se frote incredulo los ojos. Soy yo.
7 Comentarios:
A la/s viernes, noviembre 16, 2007 2:05:00 a. m.,
@micronauta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
A la/s viernes, noviembre 16, 2007 2:07:00 a. m.,
@micronauta dijo...
Oh hace tiempo que no te veía escribir algo así. O... bueno en realidad nunca, o sea tiempo infinito. Gracias por compartir tan inexplicable sentimiento y tener la experticia de explicarlo tan bien. Podrías dedicarte a ello, sabes? Bueno, varias veces me has explicado lo que me rodea a mi, o lo que yo siento, o lo que siente alguien cerca. "mira I., yo te voy a explicar..." y nunca se me olvida. Así que no me olvides, que aún estoy por aquí en tu mapa. Coraje! Abrazo.
A la/s viernes, noviembre 16, 2007 6:19:00 a. m.,
Aspacia de Mileto dijo...
Siempre presente compañera,al igual que los comunistas, porfiadamente y sin condiciones, al pie del cañon. Aunque solo quedemos yo,tu y Stalin levantando barricadas y defendiendo estupideces: yo te sigo, te apoyo, juntas nos parapeteamos. Contigo hasta el infinito y mucho más...
Absolutistamente
Palmenia al reporte. Te extraño Carolita
A la/s lunes, noviembre 19, 2007 12:10:00 a. m.,
markín dijo...
pese a los olvidos siempre se esta presente de alguna manera, aunque sea en ideas.
chau
A la/s lunes, noviembre 19, 2007 10:31:00 a. m.,
Slow like honey dijo...
Eso de los cambios es interesante, siempre he sido partidaria de pasar por ellos antes que quedarse en el estancamiento, aunque el estancamiento involucre seguridad y los cambios intimiden un poco.
Un beso y mucha suerte
A la/s lunes, noviembre 19, 2007 10:43:00 a. m.,
MagnoliaNegra dijo...
Es justo y necesario, y nuestro deber y salvación Penélope.
Es la hora, es la hora!!!!
Magnolia N
A la/s lunes, noviembre 19, 2007 1:02:00 p. m.,
Francisca Anfossi dijo...
tanto tieeeeeempo!! su comentario amiga me hizo tirón de orejas, y ya actualizé una de las tantas cosas que tenía en el tintero, es que asi como estás hablando de cambios de piel y nuevas etapas yo ando también ando en esas, pero por muy buenas razones...
creo que las mujeres somos fanáticas de los cambios, al contrario de los hombres que les temen bastante
Muchos saludos!
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal