Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

domingo, octubre 21, 2007

Recuerdos: OLVÍDENME!

No tengo muy incorporado el arrepentimiento en mi vida. Quizás por eso, cuando mis acciones tienen como consecuencia un desastre, lo primero que hago es tratar de buscar la forma de enmendar el error o el dolor, en lugar de tirarme al suelo a pedir perdón por la eternidad. De hecho, eso de juntarme con alguien a dar explicaciones y pedir disculpas lo encuentro insostenible y no entiendo a quienes necesitan de ese ritual que no involucra componer el entuerto. Lo mío va por el reconocimiento de la responsabilidad y la reparación todo en uno. Me salté la parte de la piedra en el pecho. Lo siento.



Y como revolcarme en la culpa y arrepentimientos varios no se ajusta mucho a mi personita, tiendo a separar el trigo de la paja rápidamente y quedarme con lo bueno de cada cosa. También recuerdo lo nefasto, las chuecuras, la estupidez y todo lo demás, pero sólo en registro humorístico. Es decir, se suma automáticamente al repertorio particular del Club de la Comedia versión Penélope y las mezquindades, subnormalidades, turbiedades y lo peor de los peores se convierten en aderezo de reuniones sociales, culturales, encuentros artísticos, familiares, matrimonios, funerales, charlas magistrales, espera en filas de banco, trayectos en la locomoción colectiva, exámenes de salud y muchas, pero muchas instancias. Simplemente, porque no elimino de mi disco duro ni a los que merecen ser borrados. Soy como una Internet, pero con problemas para recuperar información (gracias, amigo Alzheimer)



Pese a todo aquello, me encuentro deseando tener control sobre mi memoria y no que ésta cobre vida propia y multiplique episodios pasados, llenando mi cabecita con canciones, palabras, sonidos, olores, sensaciones, texturas que ya no quiero seguir alojando. Propongo que los recuerdos tengan fecha de vencimiento, renovable a gusto de su propietario y públicamente admito que me cuesta vivir con tanto fantasma descriteriado al hombro. Es difícil de reconocer, pero me vendría bien un exorcismo. Aplicar un Licencido de la Mora, pero con amnesia selectiva o cualquier método que mate de una vez eso que gatilla la hilera de evocaciones que ya me estoy cansando de dejar encerradas en un cajón. Si alguien conoce algún sistema con la eficacia del electroshock, pero la comodidad de lo de "El Eterno resplandor de una Mente sin recuerdos", me avisa, por favor. Se le agradecerá.

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