Maldita Lulú
Me acaban de invitar a un asado, o como se me señala en el mail, "vamos a tirar toda la carne a la parrilla", signifique eso lo que signifique. Los asados están bien, no tengo que ayudar en nada, porque los hombres se pelean estar cerca del fuego moviendo el carbón, poniendo la carne, haciendo como que hacen algo. Las mujeres (si las hay) se dedican a hacer como que están muy ocupadas, traen platos, vasos y un gran etcétera mientras se dan vueltas y conversan algo diferente al tema que tiene lugar cerca del fuego. O sea, haciéndose las ocupadas como el 90% de las mujeres que conozco en casi cualquier situación. Y luego estoy yo, en actitud contemplativa, mirando todo esto, conversando con los hombres que no se creen del Club de Los Búfalos Mojados, no pescando a las minas hacendosas (ahí no cuenta la dueña de casa, que está obligada a responder preguntas estúpidas como “¿tienes más ceniceros?”, “¿Tienes algo para echar aire al fuego?”, “¿tú le pones eneldo, orégano, rábano picante, ajo, dijon (o cualquier especia o condimento) a la mayonesa?”. Pobre).
El desfile de minas con ensaladas, aderezos varios y demases ocurre mientras aplico un Lulú con los que están "preparando" la carne y acaparando los bebestibles con graduación alcohólica, mientras todos nos preguntamos mentalmente para qué tanta clorofila, si finalmente atacaremos la proteína, dejando aflorar el cavernícola que tenemos dentro. Luego de choripanes, pellizcos varios a los animales muertos y mucha cerveza, vino y demases, estoy como perro de Pavlov y ya es necesario ver esa carne en mi plato. Esta es la parte controversial, porque para mí el punto exacto de cocción de la carne de vacuno está más cercano al mugido. A la inglesa o como mucho, a punto. Y aquellos del otro bando - de los que sólo la comen dura y seca como suela - me intentan disuadir. Error, sólo una pérdida de tiempo y un espacio más para intercambiar frases de desprecio mutuo, porque si la preferencia va por lo ultra cocida, da lo mismo qué comes. A esas alturas la carne ya parece cualquier cosa.
El desfile de minas con ensaladas, aderezos varios y demases ocurre mientras aplico un Lulú con los que están "preparando" la carne y acaparando los bebestibles con graduación alcohólica, mientras todos nos preguntamos mentalmente para qué tanta clorofila, si finalmente atacaremos la proteína, dejando aflorar el cavernícola que tenemos dentro. Luego de choripanes, pellizcos varios a los animales muertos y mucha cerveza, vino y demases, estoy como perro de Pavlov y ya es necesario ver esa carne en mi plato. Esta es la parte controversial, porque para mí el punto exacto de cocción de la carne de vacuno está más cercano al mugido. A la inglesa o como mucho, a punto. Y aquellos del otro bando - de los que sólo la comen dura y seca como suela - me intentan disuadir. Error, sólo una pérdida de tiempo y un espacio más para intercambiar frases de desprecio mutuo, porque si la preferencia va por lo ultra cocida, da lo mismo qué comes. A esas alturas la carne ya parece cualquier cosa.
Entonces comienzo a devorar lo que hay en mi plato, acompañada de los sangrientos carnívoros que optan por la carne en su punto. Luego se suman los que la prefieren como zapato casi al mismo tiempo que las hacendosas mujeres que ya encuentran que es tiempo de sentarse. Yo continúo en actitud contemplativa - pero conversadora - mientras el resto de los amigotes, que me hacen sentir como Lulú, siguen llenando mi plato y mi vaso. Sé que en esta nueva oportunidad, en medio de mi quietud y placidez sibarítica me preguntaré nuevamente por qué cresta me siguen invitando a esos asados si: escasamente ayudo en cosas domésticas, me como todo el pebre SIEMPRE y miro feo a los que osan sacar algo, discuto los procedimientos asadísticos todo el rato y encima, casi siempre paso conversando con los niñitos y, muchas veces, no llego a intercambiar palabra con las niñitas presentes (generalmente pololas de o parejas de que con seguridad, me detestan). Pero francamente, lo paso demasiado bien como para empezar a cuestionarme eso ahora, en mis veintisiempre.
Etiquetas: Fiesta, ich, Ilussio, No soy perfecta OK?

6 Comentarios:
A la/s miércoles, agosto 29, 2007 6:04:00 p. m.,
MagnoliaNegra dijo...
Ay Penélope, porque será que las novias , parejas o pololas de los amigos nos destestan. Me ocurre desde el colegio.
Por lo demás, completamente de acuerdo, claro que aplico "ñiña hacendosa" para hacer el pebre, que tb me lo como todo.
Lo bueno es que las amigas o mujeres que nos soportan valen la pena de ser poco apetecida en los otros círculos femeninos.
Y por supuesto, sabes que con mi novio no ocurre eso, él te adora.
Espero no tenga problemas para llegar a la conmemoración de mi NO Cumpleaños, porque será el 17.
Besos.
A la/s jueves, agosto 30, 2007 2:32:00 a. m.,
@micronauta dijo...
Tenías razón.
A la/s jueves, agosto 30, 2007 8:52:00 a. m.,
Anónimo dijo...
Loca, hace rato que no voy a un asado, la última vez fue uno con los amigos de mi hermano, pero era solo carne que se picaba en trozos y pasaba uno de sus amigos ofreciendo en un plato, que mejor !!!!
En lo que respecta ayudar, supongo que picaría un poco de lechuga (para aliñarla a mi gusto), serviría chela a los míos y me pondría cerca de los lolos para que la primera carne bien quemada sea la mía. Y si la demás gente me mira feo "a tomar por culo".
A mis veintisiempre (me encantó el término) i don`t give a damn for anything
A la/s jueves, agosto 30, 2007 9:58:00 a. m.,
Anónimo dijo...
Carolita:
Es y será una de mis regalonas por ese afán que tiene siempre de cagarse arriba de la torta, pero con charming...no hay caso, me declaro incompetente también entre carnes y lechugas...lo mío es la cervecita y el pucheli...y cada día somos más!
Ingridcita
A la/s jueves, agosto 30, 2007 3:41:00 p. m.,
Slow like honey dijo...
Estimada, creo que los toby y las lulú son imprescindibles para mantener el equilibrio de un asado y que tiene que haber tanto gente que se coma la vaca viva como los que la prefieren carbonizada, eso con el mismo fin, el equilibrio ya que las partes son complementarias.
Espero que estés muy bien
Besos! y cuidate
A la/s domingo, septiembre 02, 2007 1:57:00 a. m.,
Anónimo dijo...
Linda ella.
La voy a seguir invitando hasta el fin de los días, yatusá.
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