Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

domingo, marzo 12, 2006

O U T

Advertencia: si usted es ferviente seguidor de Mekano, DJ Tiesto (por nombrar alguno), usa mucho bronceador o mucho solarium, piensa que ser promotora es un signo de status, se endeudó por salir de vacaciones durante los primeros dos meses del 2006 o se vistió de blanco durante ese período, porque “el descanso lo hizo liberarse”, por favor, no lea este texto y haga click sobre la cruz que está en la esquina superior derecha.


Me prometí escribir un post “positivo”, que aludiera a las ganas que tengo de viajar. Prometí no hablar de LA GENTE que toma vacaciones, que las toma en verano, que goza con los teams de promotoras (uff) en la playa (uff de nuevo), que piensa que se siente otra persona durante este período, que va a balnearios (horrible palabra) donde lo pasa taaan bien en las fiestas electrónicas de cuanto DJ consigue alguna marca de cerveza, telefonía celular o qué sé yo. Ni qué decir del regaeton, o cualquier ritmo que durante el resto del año jamás bailaría.

No me referiré a LA GENTE, que piensa que hasta sus escasos días de descanso son un evento y que se estresa porque llega marzo, esconde el sobre de su cuenta de Ripley, Falabella o algo así, porque eso fue lo que costeó el viaje a Florianópolis o Buzios en 6 días y 5 noches con un trago de bienvenida y todos los traslados asegurados, lo que recuerda que llegó el momento de pagar en cómodas y poco estivales cuotas. Por eso, no voy a hablar de LA GENTE que mira con horror cómo fue perdiendo el bronceado y con eso, la buena onda que ganó durante sus mentadas vacaciones, lo que le da la perfecta excusa para ser el o la persona que reclama por sus dolores de espalda, de cabeza, porque los escolares, los colectivos, por cualquier cosa. Por todo. Es decir, regresa a su estado natural y no a ese aparente relajo que sólo un poco de arena, sol y desconocidos le puede dar. Porque de eso se trata todo, ¿no? De simular una tranquilidad que no existe y que se va evaporando en la medida en que pasan los no sé cuántos días hábiles que tiene LA GENTE. De creer que agarrarse al gringo, francés, argentino o cualquier extranjero más o menos rico y llegar con las fotos para mostrar, completó tu vida y desde ya se imaginan la cara de envidia de todo el resto de LA GENTE.

Pero me gusta LA GENTE. OK, parezco político, pero en serio que es así. Admiro esa capacidad para programarse hasta para descansar, para ser relajados o para pasarlo bien. Me cuesta pensar en un desdoblamiento de esa manera, porque creo que no a todos nos funciona ese mecanismo vacacionil y eso es fascinante. Por eso, cuando vaya camino al lugar donde voy a pasar un par de semanas, recordaré a LA GENTE. Y cuando regrese tan descansada, tan estresada, igualmente pálida, quizás sin ningún registro de esos días, pero seguramente contenta, sonreiré al recordar que en algún lugar estará LA GENTE marcando en el calendario cuántos días faltan para poder oler a bronceador y bailar sin vergüenza el ritmo de moda del verano 2007.

También pensaré en la intención de que este post fuera algo distinto y, a lo mejor, entenderé que hay cosas que simplemente no van a cambiar.

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