Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

lunes, julio 10, 2006

Acúsalo con tu mamá!


Antes acostumbraba reírme descaradamente de ese espécimen masculino mamoncillo. Del pollerudo que hablaba de lo bien que cocinaba su mamá, de cuando su progenitora le molía los remedios, mezclándolo con azúcar, de las veces en que ella iba a hablar al colegio cuando el retoño inocente era acusado injustamente por algo, de cuando lo defendía ante el papá y básicamente de todo hombre que sufría la transformación oso de peluche cuando estaba en presencia de su mamá.

Detestaba a los Edipos disfrazados de hombres y no una, sino varias veces deseché a interesantes prospectos de cualquier cosa (pareja, seudoandante, compañero para algún trabajo, partner de carrete. Nómbrenlo, también adoptaba esa forma y también lo desprecié sin asco). No sé si lo que me molestaba era ver ese elemento rastrero como intentando agradar a su mamá a través de las notas, de cumplir con ciertas rutinas y reglas tácitas sobre las que construyeron esa fidelidad medieval e incluso mediante la polola que madre aprobaría. De lo contrario, la mirada gélida de la vieja y un par de llamadas a sus amigas para averiguar todo lo que pueda de esa mala mujer que engatusó a su retoño, no se hará esperar.

Hace poco tuve una breve, pero intensa sensación de madurez. Mis niveles de tolerancia y comprensión se elevaron hasta el cielo y comencé a ver el lado positivo de ciertas debilidades humanas que históricamente he combatido. Y me duró exactamente hasta que me topé con un hijito de mamá en todo su esplendor: escuchándolo hablar por teléfono con ella.

Sí, detestaba, detesto y detestaré a los pollerudos (y a sus madres, pero ese es un capítulo aparte). A los que no saben hacer ni pan tostado por ellos mismos y limpiar un baño equivale a explicar la teoría de la relatividad. Me carga que repliquen luego los mismos patrones con su pareja. De hecho, yo tenía una amiga que terminó haciéndole el huevo frito al mamón tal como se lo preparaba la madre: con la yema bien cocida. AAArghh, prescindibles subespecies de Norman Bates. Ya se sabe cómo terminó Bates. Y en lo que convirtió al pobre Anthony Perkins. ¿O nadie recuerda Psicosis 2 y 3?.

Neonazis: ¡DÓNDE ESTÁN CUANDO UNO LOS NECESITA!

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