Jugar a la casita
Abro el diario cada domingo para buscar una casa bien ubicada (porque no tengo auto ni interés en tener) y con un par de piezas para tener un espacio autónomo para trabajar. Podía transar en lo de un piso o dos, si tiene vista al mar o a una pared, si es de madera o de concreto, en fin. Todo era negociable, pero en lo que soy irreductible es en que TIENE que ser casa.
Así como hay catperson y dogperson, hay gente de casa y otra de departamento. Y si proyecto mi vida en un lugar, soy más bien telúrica que aérea. A pesar de eso, me dije: Penélope, qué tiene de bueno tener departamento. Y las conclusiones fueron las siguientes:
1) Seguridad. O sea, roban, pero podría llegar a costarles más. A menos que sean las niñas araña o viva en un primer o segundo piso, no debería estar en peligro de un asalto, secuestro o ingreso a mi propiedad.
2) Puedo abandonar mi hogar por bastante tiempo sin que haya que hacer una mantención excesiva ni que ladrones se den cuenta que no estoy, porque correspondencia, recados y demases los puede recibir el conserje o una figura parecida. Lo que hace que volvamos al punto 1.
3) …
Por otro lado, una casa tiene:
1) Privacidad e independencia: Valoro infinitamente la autonomía y libertad de entrar y salir por MI propia puerta, que no comparto con nadie más. Que no haya ningún conserje sapo que esté pendiente de lo que hago, que le pregunte a quienes van a visitarme quiénes son, que no haya ningún vecino del piso de arriba o abajo al que le moleste que pase corriendo por mi hogar, pero que se escuche todo en el suyo. En definitiva, poder sentir que estoy EN MI CASA.
2) Poder tener mascota destrozona y ruidosa en paz.
3) Patio para mi perro y para mí.
4) Hacer asados sin estar colgando de un balcón.
5) Posibilidad de seguir construyendo, aunque sea una ampliación chanta.
6) No tener que saludar a vecinos en el ascensor (sí, soy una antisocial y qué)
7) ¿Gastos comunes? No, esto es una casa, no un departamento. Pago lo que YO gasto.
Es decir, DEPTO: 02 CASA: 07
Pero a pesar de todas las evidentes ventajas de una casa por sobre un departamento, lo único que abunda acá en Viña son edificios grandes, chicos, más parecidos a cajas de cemento o enchuladísimos. Con gastos comunes millonarios o apenas lo justo para la mantención del lugar. ¿Y casas? Bien, gracias. He visto unas pocilgas y unas casas bastante cool. Toda esta experiencia me ha llevado a una nueva subespecie para detestar: los corredores de propiedades. Es interesante como fenómeno, pero aún no sé cómo hacerles entender que no me interesa ser previsora con el tamaño de la casa “para cuando crezca la familia”, porque además de que alguien les debería decir que esa expresión es muy shula, no veo por qué otro perro o una tortuga deberían contar con tanto espacio a futuro.
La otra que es un clásico es la de la pareja que está a punto de hacer LA oferta de la casa que más o menos a una le gustó y puede acceder. Y yo caigo igual. Pero luego, la corredora de propiedades se transforma en Glenn Close, acosando para conocer la contraoferta. As if... Si por lo menos costaran lo que realmente vale. Y en ese sentido, me declaro nuevamente admiradora de un movimiento organizado como es lo que está ocurriendo en España. En este país ha comenzado un movimiento que pretende reivindicar el derecho a una vivienda digna sin morir en el intento. Denuncia que el acceso a la vivienda por parte de ciertos sectores de la población se haya convertido en algo prácticamente imposible con esfuerzos medios de compra que en el caso de los jóvenes, involucran en algunas comunidades cerca del 90% del salario de un joven y del 60% en el caso de una pareja joven, lo que unido a los también altísimos precios del alquiler, se traduce en una bajísima tasa de emancipación a nivel nacional del 40% y en unos niveles preocupantes de endeudamiento familiar para aquellos que sí han conseguido emanciparse. Esto comenzó porque los jóvenes que querían un hogar y estaban en edad de merecer, es decir, entre 20 y 35, podían acceder a un microespacio de 70 m2 por un precio realmente excesivo, como lo que se muestra en un portal de información de vivienda para jóveneshhh iniciativa del Gobierno y que ya cuenta con su Némesis. El pasado 4 de junio fue la última protesta al respecto y mientras tanto, uno tiene que aguantar acá que todo siga igual y que los malditos departamentos te guiñen el ojo como diciendo, yo sé que vendrás tarde o temprano, porque ellos saben que las casas están en extinción.
Así como hay catperson y dogperson, hay gente de casa y otra de departamento. Y si proyecto mi vida en un lugar, soy más bien telúrica que aérea. A pesar de eso, me dije: Penélope, qué tiene de bueno tener departamento. Y las conclusiones fueron las siguientes:
1) Seguridad. O sea, roban, pero podría llegar a costarles más. A menos que sean las niñas araña o viva en un primer o segundo piso, no debería estar en peligro de un asalto, secuestro o ingreso a mi propiedad.
2) Puedo abandonar mi hogar por bastante tiempo sin que haya que hacer una mantención excesiva ni que ladrones se den cuenta que no estoy, porque correspondencia, recados y demases los puede recibir el conserje o una figura parecida. Lo que hace que volvamos al punto 1.
3) …
Por otro lado, una casa tiene:
1) Privacidad e independencia: Valoro infinitamente la autonomía y libertad de entrar y salir por MI propia puerta, que no comparto con nadie más. Que no haya ningún conserje sapo que esté pendiente de lo que hago, que le pregunte a quienes van a visitarme quiénes son, que no haya ningún vecino del piso de arriba o abajo al que le moleste que pase corriendo por mi hogar, pero que se escuche todo en el suyo. En definitiva, poder sentir que estoy EN MI CASA.
2) Poder tener mascota destrozona y ruidosa en paz.
3) Patio para mi perro y para mí.
4) Hacer asados sin estar colgando de un balcón.
5) Posibilidad de seguir construyendo, aunque sea una ampliación chanta.
6) No tener que saludar a vecinos en el ascensor (sí, soy una antisocial y qué)
7) ¿Gastos comunes? No, esto es una casa, no un departamento. Pago lo que YO gasto.
Es decir, DEPTO: 02 CASA: 07
Pero a pesar de todas las evidentes ventajas de una casa por sobre un departamento, lo único que abunda acá en Viña son edificios grandes, chicos, más parecidos a cajas de cemento o enchuladísimos. Con gastos comunes millonarios o apenas lo justo para la mantención del lugar. ¿Y casas? Bien, gracias. He visto unas pocilgas y unas casas bastante cool. Toda esta experiencia me ha llevado a una nueva subespecie para detestar: los corredores de propiedades. Es interesante como fenómeno, pero aún no sé cómo hacerles entender que no me interesa ser previsora con el tamaño de la casa “para cuando crezca la familia”, porque además de que alguien les debería decir que esa expresión es muy shula, no veo por qué otro perro o una tortuga deberían contar con tanto espacio a futuro.
La otra que es un clásico es la de la pareja que está a punto de hacer LA oferta de la casa que más o menos a una le gustó y puede acceder. Y yo caigo igual. Pero luego, la corredora de propiedades se transforma en Glenn Close, acosando para conocer la contraoferta. As if... Si por lo menos costaran lo que realmente vale. Y en ese sentido, me declaro nuevamente admiradora de un movimiento organizado como es lo que está ocurriendo en España. En este país ha comenzado un movimiento que pretende reivindicar el derecho a una vivienda digna sin morir en el intento. Denuncia que el acceso a la vivienda por parte de ciertos sectores de la población se haya convertido en algo prácticamente imposible con esfuerzos medios de compra que en el caso de los jóvenes, involucran en algunas comunidades cerca del 90% del salario de un joven y del 60% en el caso de una pareja joven, lo que unido a los también altísimos precios del alquiler, se traduce en una bajísima tasa de emancipación a nivel nacional del 40% y en unos niveles preocupantes de endeudamiento familiar para aquellos que sí han conseguido emanciparse. Esto comenzó porque los jóvenes que querían un hogar y estaban en edad de merecer, es decir, entre 20 y 35, podían acceder a un microespacio de 70 m2 por un precio realmente excesivo, como lo que se muestra en un portal de información de vivienda para jóveneshhh iniciativa del Gobierno y que ya cuenta con su Némesis. El pasado 4 de junio fue la última protesta al respecto y mientras tanto, uno tiene que aguantar acá que todo siga igual y que los malditos departamentos te guiñen el ojo como diciendo, yo sé que vendrás tarde o temprano, porque ellos saben que las casas están en extinción.

5 Comentarios:
A la/s jueves, junio 08, 2006 9:35:00 a. m.,
Anónimo dijo...
Qué bueno q F vive en una casa q parece departamento. Tiene lo bueno de ambos, menos conserje, lo q quizás es mejor aún. Sí tiene un vecino peluquero q las oficia de recibidor de películas.
Ahora q ya tengo patio (esta casa se adapta a SUS necesidades) tengo q llevarme a la destrozona y ruidosa. Pero hoy caché q el patio se anegó, así es q fue bueno esperar.
A la/s jueves, junio 08, 2006 10:38:00 a. m.,
Anónimo dijo...
Por el contrario, quienes vivimos en depto de primer piso agarramos lo peor de ambos mundos: gastos comunes, baja seguridad y cero privacidad. Lo único de bueno que tiene mi nuevo cubil es que es bien amplio: creo que un depto tipo Paz Froimovich cabe en mi living comedor.
Finalmente, si no encuentras nada que te satisfaga, puedes unirte a otro movimiento español un poco más radical ¿te suenan los okupas?
Saludos, M.
A la/s viernes, junio 09, 2006 12:20:00 p. m.,
Francisca Anfossi dijo...
Lo mejor es casa porque puedes tener tu perro, en mi caso al mio no me lo aguantan en ningún depto porque ocupa todo el living, asique a por las csas nomás! Es mas tuyo y puede tener todo tu estilo por dentor y por fuera!
A la/s lunes, junio 12, 2006 9:15:00 p. m.,
Baguala dijo...
Yo te arriendo la mía!!!...
Más datos a tu correo.
A la/s martes, junio 13, 2006 12:15:00 a. m.,
Penelope Glamour dijo...
Pero yo kero comprar, no arrendar, pekeña emergente.
Igual escríbeme.
:)
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