Otras historias para gente rara

Lo que usted nunca quiso saber de mí en un solo lugar

miércoles, octubre 11, 2006

Mi propio deporte extremo

Igual que en terapia de AA, debo decir que me llamo Penélope y SOY ALÉRGICA. El problema con la alergia es que es a puras cosas que me gustan o me gustaban. Porque reaccionar con el repollo, las habas o algún medicamento que en la vida vas a usar, no es realmente una tortura. El suplicio viene cuando te ocurre con esas cosas omnipresentes,ricas y prohibidas para mí.

Con el durazno me pasa eso. No es tan trágico si estás en tu casa y simplemente comes otra cosa y se cocina prescindiendo estas frutas. Pero cuando llegas a una casa y como único bebestible había vino con … DURAZNOS, te das cuenta de los alcances de la maldición. Me dio una pataleta, porque significaba que no iba a poder tomar absolutamente nada del único copete que había, hecho que refleja dos cosas: mi incipiente alcoholismo (hice pataleta hasta que fuimos a comprar un copete antialérgico) y lo limitada que es la vida así. Lo positivo es que en ese trago yo veía los odiosos pedazos de durazno flotando, pero qué pasa cuando se trata de una volá-barmanística y los originales le ponen “el toque” de algo (a propósito qué es eso de el toque, o en versión siútica, un twist de algo, en fin…) y el problema es cuando ese algo es jugo de durazno y no se nota. Entonces mis labios crecen a dimensión Mónica Aguirre, los ojos se enrojecen y hay que rascárselos, aunque la gente que no tiene alergias le insiste a uno que no lo hagas, porque empeora. Tienen razón, pero como son incapaces de ponerse en el lugar de uno, no saben que se requiere de AÑOS de estos episodios para genera el autocontrol para no tocarse. Luego los ojos se hinchan hasta convertirse en un par de rayitas, pican las manos, la lengua y básicamente todo el cuerpo. El enrojecimiento se convierte en granos debajo del brazo, en los pliegues de las articulaciones, en las orejas (sí, quién lo pensaría), en todas partes.

A veces la reacción no supera la etapa de incomodidad, picazón y enrojecimiento. Pero cuado pasa a mayores, sólo queda contar con Cobefen a mano para ganar tiempo, una inyección de Cidoten, un aventajado que las sepa poner y un viaje a la velocidad de la luz hasta Urgencia, antes de que pase al siguiente nivel. En verdad es molesto e invalidante y hay que estarse repitiendo todo el tiempo HOLA, ME LLAMO PENÉLOPE Y SOY ALÉRGICA para recordarme que por protección, debo alejarme de algunas cosas añinas para mí.

He dejado fuera algunas de mis múltiples alergias: a la pseudoefedrina (o sea, imposible tomar un antigripal común y corriente), entre otros medicamentos, a los metales en general en contacto con la piel (excepto el oro, pero … de qué sirve), algunas telas más bien ásperas o lanas directamente sobre mí, así que aguanto sólo algunas bufandas y el resto lo uso igual, pero en dosis mínimas para reducir la famosa dermatitis. Y quien piensa que las abejas o avispas son unos bichos simpáticos, para mí son unos monstruos con la misión secreta de eliminarme. No puedo dejar de mencionar la que más lamento, porque en este país es muy mala suerte tener una reacción así a la palta, uno de mis favoritos en todo el mundo. O sea… viviendo en La India, a quién le importa, pero en Chile, donde se puede comer siempre. QUÉ HE HECHO, DIOS MÍO!

Lo bueno: no es a todas las variedades. Eso ya me convierte en una freak, pero en un bicho raro y caro, cuando cuento que la palta Hass y la Bacon son las que no me causan problemas. Y no es sugestión, porque ya es un clásico postcarrete el completo de carrito y llegar a mi casa como un sapo hinchado, llamando a la Coronaria o corriendo al hospital si avanza muy rápido la reacción. Lo sé, cero glamour, pero whatever.

No puedo obviar que los cuidados son PERMANENTES y estrictos, aunque reconozco que si no me gustara tanto el mambo y claro, desafiar al destino, básicamente tendría que ser una especie de niña de la burbuja para poder vivir en paz. Porque mi deporte extremo es buscar la tolerancia a la alergia experimentando en mí, aunque con pocas victorias.

Fuera de eso, mi vida es completamente normal.
Bueno, de cualquier forma no lo sería.

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4 Comentarios:

  • A la/s jueves, octubre 12, 2006 7:57:00 p. m., Blogger Saori dijo...

    "un copete antialérgico" ja ja ja ¿existe eso?


    Comparto contigo la alergia al metal, es espantosa. Yo con eso ya me siento una gran víctima, pero al lado tuyo lo mío es nada.

    Yo no podría vivir sin el completo de carrito post carrete. Sin ese completo, llegaría muchas veces dando espectáculos a mi casa...el completo es salvador.

    Saludos Penélope Hass.

     
  • A la/s jueves, octubre 12, 2006 8:01:00 p. m., Blogger Saori dijo...

    La de arriba soy yo, Saori, es que estaba pajaroneando y entré con los datos de gmail.

     
  • A la/s sábado, octubre 14, 2006 8:49:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

    si, me revienta esa gente que se hace la buena y te dice no te raskes, es peor, cuando uno tiene la tonta roncha y la cara como campo de batalla pa la cagá. Solidarizo, Penélope y me uno al mantra DE " SOY ALÉRGICA".

     
  • A la/s viernes, noviembre 17, 2006 5:16:00 a. m., Blogger AKAHANGA dijo...

    igual..le hago a todo pero si me ponen la fiesta al lado de un platano oriental,,termino bailando con un salbutamol o un inhalador de corticoide...weno todo tiene un limite.,..pero el completo es el premio....

    premio de consuelo sirvete un especial con mayo...eres alegica a la mayo tb?....

     

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